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TEODORO PETKOFF 2ª PARTE

Parte II, después de infinitos fracasos como candidato presidencial y alcalde, llego la hora de aventajar como Ministro de Cordiplan….

“Cuando Teddy llegó al poder, en abril de 1996, encontró en el Banco Central de Venezuela y en el Ministerio de Hacienda un clan de afamados “expertos en refinanciamiento de deuda pública”, “emisión de bonos” y, por supuesto, en lujo, peculado, estafas, corrupción y saqueo del erario público. No tardó Teddy en asimilarse y, en muy poco tiempo, comandar la bandita enquistada en las finanzas públicas. Incluso, logró negociar la salida de algunos de ellos y atornillar a nuevos integrantes, quienes aún se mantienen allí y velan por sus intereses.”  Armando Guerra, Código Petkoff. Octubre 2006. Madrid, España.

 

  1. Von Matos y Bonosushi: En febrero de 1996, Luís Raúl Matos Azócar, ministro de Hacienda, suscribió los mandatos para colocar por segunda vez papeles públicos en Alemania y Japón. La negociación fue conocida entre los banqueros venezolanos como la golilla de los Von Matos y Bonosushi. El primer formato fue liderado por Westdeutsche Landesbank, a un plazo de siete años; y Nikko Securites se encargó de la colocación asiática, a un plazo de tres años. Venezuela se preparaba para sumar a su deuda 994 millones de dólares más. Una bicoca para la época. Sin embargo, la operación debió esperar por la autorización de las comisiones de Finanzas de las cámaras de Diputados y Senado, y por la opinión del Banco Central de Venezuela. Llegó Petkoff al Gabinete Económico y los obstáculos e intereses políticos y técnicos que Matos no terminaba de sobreponer, Teodoro los remontó y concretó la emisión de los Von Matos y los Bonosushi. El jefe de Cordiplan iniciaba una fructífera y exitosa carrera en “El fabuloso mundo del dinero y la bolsa”, según cuño de André Kostolany.

 

Los primeros escarceos contaron con un grupo encabezado por la banca de inversión Deutsche Morgan Grenfell, el Ministro de Cordiplan y sus asesores, entre ellos: Carlos Hernández Delfino, Alesia Rodríguez (la “bonochica” de Matos), la colombiana Emma Betancourt, conocida por sus operaciones con la Organización Cisneros, Roy Ellis, director adjunto de Finanzas Públicas (y ahora muy activo intermediario con la V República), y Armando León, quien en poco tiempo se convirtió en el pupilo favorito de Petkoff y con el tiempo en su quinta columna en el BCV. Las condiciones financieras de las emisiones implicaron mucho dinero y altos intereses.

(ver condiciones de los Von Matos y ver condiciones de los Bonsushi)

Hernández Delfino y Alesia Rodríguez desde el BCV y Hacienda cumplían siempre su misión de preparar veredictos positivos sobre las colocaciones de los bonos, esto para darle luz verde al binomio Matos-Petkoff y satisfacer a la banca, muy a pesar de los criterios técnicos y legales que planteaba la Comisión de Finanzas del extinto Congreso. Mientras los parlamentarios consideraban que la operación incrementaba considerablemente la deuda externa del país, el instituto emisor aseguraba lo contrario (Teodoro y su grupo). Es decir, que dichas colocaciones no incrementaban el saldo de la deuda pública ni afectaban el monto máximo de endeudamiento neto.

La emisión de 1996 se completo una negociación iniciada en el euromercado alemán en diciembre de 1995 (metió en la misma canasta la deuda contraída en 1995), solo que la  renovó con mayores intereses y durante mas tiempo. El cupón de interés anual se fijo en 10,75% pagadero por años vencidos.

  1. Bonos Brady: Para asegurar la transacción, Matos Azócar, junto a Teodoro Petkoff, ministro de Cordiplan, y Alberto Poletto, presidente del Fondo de Inversiones de Venezuela, viajaron el 5 de septiembre de 1997 a Nueva York y Londres a promocionar el programa de refinanciamiento. El 11 de septiembre, Goldman Sachs y Chase Securities, agentes colocadores de los títulos venezolanos, cerraron los libros de órdenes de compras. Los agentes venezolanos diseñaron un esquema para que el FIV cambiara cerca de 550 millones de dólares de su cartera de Brady Par por bonos globales, y luego los vendiera para ponerlos en circulación y animar a los fondos internacionales a adquirir los nuevos papeles de deuda. La fuerte demanda fue la excusa que obligó al gobierno venezolano a elevar la oferta inicial de bonos Globales, de un millardo de dólares a 4,4 millardos de dólares. Una semana después, el titular de finanzas públicas anunció las condiciones financieras de los noveles títulos: cupón fijo de 9,25%; calificación de riesgo de Ba2/B+; tasa de rendimiento de 9,933% (325 puntos base sobre las Letras de Tesoro Americano, que estaban a 6,683%); vencimiento en el año 2027.

(ver historia de una hipoteca)

Aspectos mas cuestionados:  Quizás entre las más graves podamos resumir el proceso de selección de los bancos de inversión que participaron, lo cual se hizo meses antes de la colocación de los bonos y fue responsabilidad directa de los ministros; otro de los aspectos cuestionados se refirió a la apertura del libro de órdenes para el canje, cuando Matos Azócar anunció que para ello no se requería la aprobación del Congreso, sin embargo, las operaciones de refinanciamiento debían ser conocidas por el Parlamento, en especial cuando el valor de los cupones aumentaban, y en ese caso pasó de 6,75% a 9,25%; y tal vez el aspecto más cuestionado: por qué se negocia la deuda que vencía en 23 años y que atendía a una tasa de interés de 6,75% lo que significaba un costo anual de 4 mil 441 millones de dólares para pagarla, a raíz del canje de Matos, en 30 años con tasas de interés de 9,25%, y a un costo anual más alto de 4 mil millones de dólares. Es decir, se canjeó deuda cuyo vencimiento estaba muy lejano, mientras los bonos a punto de vencer quedaron en manos de los acreedores. Escándalo armado, Petkoff salió al ruedo. Dijo que dado el grado de confidencialidad que ameritaba la operación de canje de bonos Brady por bonos globales, no era obligatorio informar al Consejo de Ministro ni al Gabinete Económico y, por supuesto, mucho menos al Parlamento.
El canje de Brady por Globales fue hecho al margen de la ley. Lejos de disminuir el servicio de la deuda venezolana lo incrementó en 8,6 millardos de dólares, según concluyó la Comisión Bicameral de Finanzas del Congreso de la República, que investigó las denuncias sobre las presuntas irregularidades de la transacción.

  1. 500 Millones de dolares en bonos Globales: El 11 de marzo de 1998, el Ministerio de Hacienda hizo del conocimiento de la opinión pública que el gobierno venezolano proyectaba vender 500 millones de dólares en bonos Globales a 20 años en el mercado estadounidense. La operación, que se realizaría a mediados de año, tendría como objetivo el pago de deuda externa que estaba en atraso y el refinanciamiento de la deuda que estaba por expirar.

La experiencia adquirida de los pelones cometidos durante el canje le avizoraba una operación impecable. Un “crimen financiero” perfecto. El 20 de julio Venezuela colocaba la emisión de bonos Globales Ven18 por 500 millones de dólares en el mercado estadounidense. Así Teddy rompió el record de emitir el bono más caro alguna vez emitido por Venezuela, la tasa fija de interés fue nada menos que de 14% en dólares.

La operación de Ven18 estaba contemplada en la Ley Paraguas de 1998, aprobada en diciembre de 1997, sin embargo, tardó siete meses en ser ejecutada, período en el cual el precio de la deuda venezolana (bonos globales) cayó desde 82% hasta 68%. La responsabilidad de esa operación recaía en el Ejecutivo y el BCV, organismo que por su Ley (art. 42) es agente financiero único del gobierno nacional y debió gestionar y colocar dichos créditos lo antes posible.

Armando Guerra postula a Teodoro Petkoff con meritos impecables a “el premio Nóbel para el ministro más versado en comprometer el futuro de miles de ciudadano de un país, y asegurar hasta la quinta generación de su descendencia, sin duda, ese premio.”

Con los Ven18, Petkoff marcó récord con la peor negociación que con deuda pública se haya hecho en Venezuela. Superó en lo malo el canje de bonos globales de 1997, dejó en pañales el “engaño Lusinchi”, aquel pajarito que pío tarde. Teddy emitió bonos con 20 años de plazo, a una supertasa de interés fija de 13,62%, un costo que, además de ser récord para Venezuela, superó con creces el interés que por tradición han pagado países en situaciones casi de guerra, como Rusia (11,75%) y Turquía (9,9%).

El endeudamiento a 20 años con semejante tasa fija colocó a la República en una economía de extremo. En los años consiguientes las condiciones económicas del país mejoraron (suben los precios del petróleo y la economía crece), el precio de esos papeles, negociados por Teddy, se colocan por encima de 130% de su valor nominal, lo cual significa una enorme transferencia de riqueza para los clientes de JP Morgan agente colocador de la emisión- en contra de los intereses de la República. Se justificó que unos ministros y el propio Presidente se saltaran a la torera los controles impuesto por el Estado para supervisar las actuaciones administrativas del Ejecutivo, dentro del ansiado equilibrio de los poderes. Se despreció incluso al Consejo de Ministros como si hubiera ministros de primera y de segunda, unos de confianza y otros que no lo son tanto.

   
         


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